miércoles, 21 de noviembre de 2012

LA ARAÑA DE GAUDÍ

Un punto cercano e inquieto llamó su atención. Al enfocar la vista supo que él también era ovserbado con numerosos ojos de fuerte pero indescifrable expresión: Una pequeña araña sin cualidades singulares, pero lo grande no es dimensional sino perfecto.

¡Que ser tan opuesto, tan diferente!  demencial e inhumano. Dudó de sus certezas al adentrar en el ejercicio de la observación, dudó hasta de su propia anatomía. Eso no admitía juicio de valor. Como describir algo así si un precipicio se abría al contemplar ese depredador de ocho patas. Sintió que no menos bestial era él mismo con su torzo con dos brazos y dos piernas.

Con su cuaderno de bocetos intentó dejar constancia de esa experiencia. Ese día Antoni Gaudí inició lo que terminaría siendo La Sagrada Familia
©20011 JULIO IRRAZABAL
 


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